En la agonía de un domingo
Últimamente se me ha hecho un poco difícil eso de escribir para este blog; en primer lugar por que ha visitado algunos blogs que no conocía y que hablan de tantas cosas que me siento un tanto estupida al escribir mis tristezas, mis quejas y mis soledades. Y por otro lado al leer aquellos blogs que me gusta visitar me muestran personas con tantas cosas por contar que han vivido y han experimentado que lo que yo tenga por decir me parece sin emoción, sin sentido. Hasta he llegado a pensar en una de esas famosas cadenitas que se han hecho populares para no escribir lo mismo una y otra vez.
Hoy domingo cuando ya esta llegando su fin y al ritmo de música para planchar (???); a las palabras las he dejado fluir, las he liberado y como dicen por ahí “Que sea lo que Dios quiera” y espero que lo que llegue a escribir sea coherente.
No hay nada más liberador y relajante que salir de la ciudad. Hoy fuimos a Sopó (no muy lejos) pero la simple sensación de tranquilidad al tomar la autopista norte cuando uno ya empieza a ver las vaquitas y las colinas y los árboles y los valles y sentir el viento y ver la sabana de Bogotá con un ambiente un poco gris, un poco frío, un poco triste, todo se vuelve demasiado tranquilizante, demasiado relajante.
Indudablemente me gusta viajar, tomar carretera y dejarme maravillar por esas pequeñas casas y cosas que uno suele encontrar en su camino entre árboles, entre lluvia, entre animales, entre silencio. A veces suelo pensar que el tiempo se ha congelado al llegar a sus puertas. Aunque no puedo dejar atrás a esas personas que viven allí tan ajenas a tanto ruido, a tanta contaminación, a tanta tecnología. En ocasiones suelo imaginar como sería vivir en alguno de esos lugares.
Desafortunadamente soy un animal de ciudad, tanta paz, tanto silencio, tanta pureza me volverían loca. Es bueno salir de esta ciudad y encontrar cosas que uno se olvida de vivir y de sentir. Hace ya un buen tiempo que no cruzo las fronteras de esta ciudad por lo que me siento sin fuerza, asfixiada, estresada, cansada. Espero pronto salir, no importa que tan lejos o que tan cerca, quisiera llenar totalmente mis baterías de energía nueva aunque para lograr eso en un solo un lugar lo puedo lograr: el mar. (No pide nada la muchachita, noo????).
El domingo agoniza y por ahora lo mejor que puedo hacer es ir a dormir y tratar de hacerme a la idea que he descansado esas pocas horas que mis ojos estén cerrados y despertarme mañana a continuar la rutina que últimamente me mata.
Soundtrack: Kilometros - Sin Bandera (Me gusta mucho esa canción)
Hoy domingo cuando ya esta llegando su fin y al ritmo de música para planchar (???); a las palabras las he dejado fluir, las he liberado y como dicen por ahí “Que sea lo que Dios quiera” y espero que lo que llegue a escribir sea coherente.
No hay nada más liberador y relajante que salir de la ciudad. Hoy fuimos a Sopó (no muy lejos) pero la simple sensación de tranquilidad al tomar la autopista norte cuando uno ya empieza a ver las vaquitas y las colinas y los árboles y los valles y sentir el viento y ver la sabana de Bogotá con un ambiente un poco gris, un poco frío, un poco triste, todo se vuelve demasiado tranquilizante, demasiado relajante.
Indudablemente me gusta viajar, tomar carretera y dejarme maravillar por esas pequeñas casas y cosas que uno suele encontrar en su camino entre árboles, entre lluvia, entre animales, entre silencio. A veces suelo pensar que el tiempo se ha congelado al llegar a sus puertas. Aunque no puedo dejar atrás a esas personas que viven allí tan ajenas a tanto ruido, a tanta contaminación, a tanta tecnología. En ocasiones suelo imaginar como sería vivir en alguno de esos lugares.
Desafortunadamente soy un animal de ciudad, tanta paz, tanto silencio, tanta pureza me volverían loca. Es bueno salir de esta ciudad y encontrar cosas que uno se olvida de vivir y de sentir. Hace ya un buen tiempo que no cruzo las fronteras de esta ciudad por lo que me siento sin fuerza, asfixiada, estresada, cansada. Espero pronto salir, no importa que tan lejos o que tan cerca, quisiera llenar totalmente mis baterías de energía nueva aunque para lograr eso en un solo un lugar lo puedo lograr: el mar. (No pide nada la muchachita, noo????).
El domingo agoniza y por ahora lo mejor que puedo hacer es ir a dormir y tratar de hacerme a la idea que he descansado esas pocas horas que mis ojos estén cerrados y despertarme mañana a continuar la rutina que últimamente me mata.
Soundtrack: Kilometros - Sin Bandera (Me gusta mucho esa canción)



