¡Feliz Día de los Niños!
Como diría mi mamita, soy más rara que perro a cuadros; y créanme cuando les digo que estoy empezando a creer, el asunto es que cuando era niña (más o menos a los 4 años) no me gustaba disfrazarme.
Cuando tenia 5 años seguía pensando lo mismo pero el 31 de octubre de ese año cambié de idea. Por qué? Aún no lo se. Solo se que puse a mi mamá a correr con lo del disfraz. No podría darles una definición exacta, era más bien como un disfraz abstracto, era una combinación de payaso, con espantapájaros, con bruja. Mi mamá lo hizo de una pijama vieja que yo tenia, le puso retazos de tela y pedacitos de papel silueta brillante, y me puso un gorro de bruja. No recuerdo que más llevaba mi primer disfraz. Lo bueno de ese día era la cantidad de dulces que recogía. Salíamos (mi mamá y yo) y nos uníamos a grupos de niños para ir de casa en casa cantando el famoso triqui-triqui y por supuesto recogiendo dulces. Cuando llegábamos a casa lo primero que hacia era separarlos por “categorías” y luego me tomaba el tiempo necesario para contarlos como si fueran el más valioso botín. No recuerdo cuanto fue lo máximo que recogí pero si estoy segura que pasaban de más de l.300 dulces. Las categorías eran: mentas, chicles, colombinas y dulces. Las mentas las regalaba porque nunca me han gustado, los chicles era lo primero que me comía, después seguían las colombinas y lo último que terminaba en mi estomaguito eran los dulces. A mi pobre madre unos días después le tocaba esconder los famosos dulces por temor a que me enfermara.
Pero regresemos a los disfraces, al año siguiente del disfraz abstracto, mi mamita me hizo el disfraz de Pitufina. Quizás ha sido el que más me ha gustado. Si no estoy mal después de ese, siguió el de Mazinger Z. No han leído mal. Mazinger Z!!! probablemente he sido la primera niña con ese disfraz. Creo que al año siguiente me disfrace de Súper Chica. Aún me pregunto a quien carajos se le ocurrió ese disfraz. Después me disfrace de leopardo. Lo más chistoso del asunto fue la respuesta que le di a mi mamá el año siguiente cuando me pregunto de qué me iba a disfrazar. Por esa época tenia más o menos 9 años y mi respuesta fue: “Yo no me voy a disfrazar. Estoy muy grande para esas cosas”. Mi mamá no pudo con tan “maduro” comentario.
En resumen esos han sido mis celebraciones del 31 de octubre. Después del disfraz de leopardo no me he vuelto a disfrazar. Mentiras una sola vez y me disfrace de gamincita (no se como se escribe) pero eso fue hace ya muchos años.
Para terminar solo quiero desearles a todos aquellos que no han dejado morir a ese niño que todos deberíamos llevar dentro, muy dentro del corazón…
¡Feliz Día de los Niños!
Les quedo debiendo las fotos…
Se me olvidaba. Si pueden por favor visiten mis otros blogs: solo palabras y De música.

